Trae tus propios zapatos y ropa que ya no sean adecuados para ti, que ya no combinen con tu estilo o que simplemente hayan sido una compra equivocada, y cámbialos por prendas que otros hayan traído. Esto mata dos pájaros de un solo golpe: te deshaces de las piezas viejas, pero al mismo tiempo consigues otras nuevas que darán un toque especial a tu armario.
El calzado y la ropa deben estar limpios, intactos y aptos para su reutilización.
Datos: Google


